¿Qué me pongo?


¿Qué me pongo para ir a una boda?

Veo que mucha gente llega a mi blog buscando en Google este tipo de cosas, así que he pensado que cada cierto tiempo haré una entrada explicando, en mi opinión, cómo se tiene que vestir en eventos especiales. Voy a empezar por las bodas, que ahora es época.

Para mí, todo depende de cuándo es la boda (mañana o tarde) y la edad. Para ello pondremos dos ejemplos claros: Las madres de los novios (se espera que sean mayores de 50 años) y las hermanas de los novios (mujeres jóvenes). Así cada una puede concentrarse en el sector de edad que más le convenga.

BODA DE DÍA

Cada vez son menos los novios que eligen las bodas de día, pero para mí son las más bonitas. En este tipo de bodas se permiten los tocados (sombreritos, etc) en la cabeza, los vestidos de cocktail y sobretodo los cortos, es decir: por la rodilla, justo por debajo o justo por encima.

Madres de los novios: Para las mujeres mayores de 50 años considero que lo que mejor puede quedar es un vestido, ya sea de tirantes o con mangas (a gusto de quien lo lleve), por encima de las rodillas o justo por debajo. Este vestido se puede combinar a la perfección con una chaqueta, si la podemos encontrar que sea de un solo conjunto, mejor. Además, las madres es mejor que no vayan de negro entero: el negro es muy elegante, pero mejor para una boda de noche y además, para las madres de los novios, yo lo prefiero combinado con blanco o bien en detalles, como un bolso, etc. Recordemos que ya no es necesario que los zapatos y el bolso hagan juego. De hecho, si se confecciona el vestido en una modista, se puede pedir que le hagan un bolso de algún tono que tenga el vestido. En cuanto a la gama de colores, eso ya es algo que se elige dependiendo del tono de piel, cabello, etc. De eso hablaré en otro post.

Hermanas de los novios: En este grupo, sobretodo tratándose de mujeres jóvenes, me encanta el color. Es decir, nada de tonos pasteles. Hay que aprovechar que empieza el verano para lucir un bronceado bonito (de autobronceador, por supuesto) y enseñar piel con un vestido con un estampado floral favorecedor. De nuevo, hay que pensar en algo que quede bien a nuestra piel. Excepto el negro (lo vuelvo a dejar para la noche) todo vale, mientras sea un vestido de cocktail o corto. Queda fenomenal un vestido asimétrico por abajo, de telas como la gasa o la seda. Según el tipo de tela hay que elegir entre llevar una torerita o un chal para cubrir los hombros en la iglesia (si es una boda eclesiástica) o allá donde haga frío. Sobretodo hay que ver que combinen las telas, puesto que no puedes poner un vestido de seda con una chaqueta de algodón. Nada de recargarse con miles de collares, pulseras y anillos. Y si las joyas pueden ser buenas o de bisutería buena, mejor. En este tipo de eventos, es mejor no llevar nada a llevar algo que se vea de plástico o de latón. Para los zapatos y el bolso, estamos en las mismas: no hace falta que se conjunto. Ideal llevar un zapato largo e incómodo, puesto que este tipo de bodas no suelen durar mucho, am enos que los amigos de los novios sean muy fiesteros. En la comodidad de los zapatos dejo la elección en vuestras manos.

BODA DE NOCHE

Las bodas de noche son las más románticas. Y las que el baile dura hasta las tantas de la madrugada, se quiera o no. Así que, sobretodo, hay que ir cómodas, con un maquillaje y un pelo que aguante de todo, porque suelen ser las más largas y tenemos riesgo de que el maquillaje se nos mueva y queda fatal. Un truco: una vez maquilladas, cerráis bien los ojos y os echáis una capa de laca por encima de la cara. Sin pasarse, ¿eh? Hace que el maquillaje se quede ahí y no se mueva ni se corra.

Madres de los novios: Apuesto por vestidos largos, hasta los pies, y que dejen solo paso a unos bonitos zapatos. Encima apuesto de nuevo por una chaqueta, corta, que llegue a la altura de las caderas como muchísimo, o bien por debajo del pecho. Eso sí, sobretodo vigilando que por el tipo de cuerpo quede bien. Si es para una mujer con formas redondas, es mejor apostar por una chaqueta un poco más larga pero quizá que acentúe un poco más la cintura. En cuanto a los colores, están permitidos los tonos pastel y de hecho cualquier color, excepto el negro entero. De nuevo, el negro es elegante, pero hay que transmitir alegría y el negro entero… En fin, la madre del novio debe llevar un poquito de color. En cuanto a los zapatos y los bolsos, ya no se lleva que combinen entre sí, sino que combinen con el vestido.

Hermanas de los novios: Queda desterrado nada que se parezca a los trajes de chaqueta. También está absolutamente desterrado cualquier vestido que se pueda poner una princesa de Disney, es decir: nada de faldas abombadas por la cintura y que hagan esa caida tan de princesa. En una boda de noche hay que aprovechar y estar guapa, elegante y sexy. Porque sí, se puede estar sexy siendo elegante. El vestido de nuevo ha de ser largo, aunque en algunas excepciones se admite un vestido por debajo de las rodillas, aunque si cumplimos con el protocolo al 100% es mejor que no. Los colores pueden ser de lo más variados, excepto los tonos pastel. Los zapatos altos, pero sobretodo, cómodos. Vais a bailar hasta las mil, y aunque parece una norma acabar con los pies destrozados, es mejor que no. El maquillaje puede ser un poco más duro que en las bodas de día, pero siempre teniendo en cuenta que es una boda larga y que se os puede correr durante la noche: si lleváis un maquillaje con los ojos pintados de oscuro, etc., llevaos algo para corregirlo dentro del bolso. Los bolsos pueden ser bolsos joya, que quedan preciosos con algún vestido de fiesta. Por la noche me gustan más los vestidos lisos, es decir, sin estampados.

TIPS PARA UNA BODA, TANTO DE DÍA COMO DE NOCHE

· Bolsos: han de ser pequeños, para meter cuatro cosas. Los bolsos cartera son la mejor opción este año para las bodas de día; para las bodas de noche, me inclino por los bolsos joya.

· Zapatos: de medio o alto tacón, peor sobretodo cómodos. Sandalias o Peptoes, es indiferente, mientras combinen con el vestido. No es necesario que combinen con el bolso.

· Maquillaje: por la mañana es mejor maquillarse de manera más natural, e incluso por la noche también, ya que éste se puede correr y si tienes todos los ojos pintados de negro y se te corre durante el baile puedes acabar pareciendo Fétido Adams.

· Joyas: Pocas y buenas. Si es bisutería mejor que sea de marca: es más cara, pero da el pego. Si llevas un collar que llama la atención, los pendientes han de ser pequeños. Si llevas pendientes grandes, el collar pequeño, y quizá alguna pulsera grande. Pero nunca sin pasarte, y como mucho una joya en cada sitio: nada de dos collares, etc. Lo único que se permite es llevar muchas pulseras delgadas, sobretodo teniendo en cuenta que ha de quedar elegante y no ostentoso. Mejor no llevar joyas que llevar algo cutre o poco elegante.

· Medias: Es un coñazo, pero siempre se tienen que llevar medias, ya sea boda de día o boda de noche. Y mejor llevar un par en el mini bolso, por si se rompen, que da muy mal efecto llevar una carrera.

· Escotes: para las mujeres más mayores, prefiero mangas o algo que tape la parte superior de brazos y hombros. Para las más jóvenes, el abanico es más grande, aunque recomiendo los escotes corazón sobretodo para la noche. Lo demás, mientras esté bien combinado, es indiferente.

 

Bueno, creo que esto es todo. Sobretodo tened en cuenta que los consejos que doy, a parte de vistos en revistas y moda, están influenciados por mis gustos, así que es una guía para ayudar a elegir un vestido y no una lista de mandamientos (menos en lo de las joyas, eso sí que son mandamientos! ;)). Si alguien tiene una boda y quiere consultarme qué llevar, no dudéis en preguntarme lo que queráis que a través del blog os contesto a tod@s. Y si tenéis fotos de lo que vais a llevar, mejor que mejor.

Actualizado: Bodas en la playa

He visto que algunos han llegado al blog buscando información de cómo ir a una boda de playa. Lo primero, hay que preguntar a los novios si la boda va a ser informal o no, si va a ser de día o de noche…

Aun así, sea o no informal, yo optaría por lo siguiente:

Un vestido por debajo de las rodillas (si es de día) vaporoso, de seda, gasa, etc, de colores vivos, para complementar con una chaqueta de la misma tela si es posible o bien con un foulard, todo dependiendo de la edad. Para las mujeres más jóvenes, sin duda, recomiendo el foulard.

Si es de noche seguiría las mismas normas pero con el vestido largo.

Lo ideal es combinar bien los accesorios. No deben ser muy recargados si son en la playa, puesto que se supone que tiene que dar una imagen más fresca. Mejor una bisutería buena que no demasiadas joyas. Los zapatos, cómodos, sobretodo si hay que andar por la arena… Aunque también puede llegar un momento en que se puedan quitar, todo dependiendo de lo que digan los novios…

No dudéis en consultarme si tenéis alguna duda o pregunta!

 


Ikea

Esta tarde la jefa ha sido magnánima y nos ha dejado salir pronto, así que en un ataque de consumismo he pensado en acercarme a Ikea para comprar un par de cajas donde guardar el excedente de ropa invernal. Me he comprado tanta ropa este invierno que no me cabe en las cajas que ya tenía.

Me he cogido un par de autobuses y he ido a mi tienda favorita. Realmente me encanta. La pega es que está a las afueras de la ciudad, y sin coche es un poco coñazo. eso sí, tenía pensado cogerme un taxi de vuelta, aunque me costara una pasta, puesto que mi idea era comprar un par de cajas grandes.

He empezado a recorrer, lentamente, la tienda. Aun me maravillo cómo es posible que hagan cosas tan chulas tan baratas. Una vez leí que se debe a que a los diseñadores les dan un precio final y les dicen: con esto (30€), tenéis que hacer una silla. Y se estrujan y se exprimen la cabeza para cumplir con eso. Increíble, de verdad que es admirable.

He visto salones, cocinas, habitaciones… Muebles que los conozco a la perfección porque algunos están en mi casa y también porque cada cierto (corto) tiempo me doy una vuelta por la tienda. Cuando ya por fin he acabado porque ya me lo sabía todo, he ido a la parte de autoservicio a buscar las cajas, parándome, por supuesto, en el menaje de cocina.

He examinado las cajas y he elegido unas bastante grandes, quería coger dos. Y entonces me he empezado a pelear. Las cajas estaban totalmente enganchadas las unas de las otras y había tantas que no podía levantarlo a peso para coger la última, que era la que estaba más suelta. Por el rabillo del ojo he visto que venía gente y me ha entrado una vergüenza atroz cuando he oído:

- Déjame que te ayude.

Me he girado y he visto a un chico alto, rubio, de ojos azules y piel blanca. La verdad es que parecía extranjero, pero su acento era más bien del sur de España. Le he sonreído y le he dejado paso para que me ayudara: la verdad es que lo necesitaba porque me estaba dejando las manos en el intento. En un par de movimientos me ha sacado una caja, y le he dicho:

- Sé que tengo mucha cara, pero necesito dos.

- Tranquila, no hay problema.

Ha hecho otro movimiento, como un golpe seco, y la última caja se ha desprendido sobre la que ya me había sacado. Entonces ya he empezado a flipar y no he parado hasta ahora.

- Muchísimas gracias. Si puedo hacer algo por ti… - Fórmula básica de educación que me enseñaron mis padres. Si alguien te hace un favor, aunque no te apetezca, tienes que ofrecerte a devolvérselo, aunque sepas que te van a decir que no hace falta.

- Pues no sé si sería mucha cara pero estoy dudando entre dos lámparas y no sé cual comprarme.

No sé si se ha notado, pero al recibir una respuesta que no era un “no” me he quedado tan alucinada que por un momento me he quedado en blanco. Hasta que he visto su cara de: “creo que la he cagado”. Le he contestado que por supuesto, que sería un placer y le he seguido hasta las dos lámparas. Me ha estado explicando que era nuevo, que venía de Andalucía y que lleva aquí poco más de tres semanas. Ahora está decorando como puede su casa, y necesitaba una lámpara para un rincón, para hacer un pelín de ambiente. Le he recomendado que se llevara una que a mí personalmente me encanta, que son cuatro cuadrados de papel de color tostado que cuelgan uno debajo de otro.

Una vez elegido nos hemos dirigido juntos a la cola para pagar. En ese momento seguíamos hablando, en parte por curiosidad de conocerle y en parte porque cuando estoy con un desconocido o nerviosa no puedo dejar de hablar y preguntarle cosas. Le he preguntado si conocía a alguien por aquí, y al decirme que no, que solo a sus compañeros de trabajo, ha vuelto a aflorar la misma educación que antes mencionaba y he dicho, con voz risueña, alegre y feliz:

- Bueno, pues si necesitas cualquier cosa…

Y me ha dicho:

- Pues si quieres podríamos ir a dar un paseo el sábado y me enseñas un poco más tu ciudad.

Y en vez de decir:

- bueno, no te conozco, podrías ser un auténtico maníaco homicida con aspecto de corderito.

He dicho:

- Vale.

Y le he dado mi teléfono (que él ha guardado y me ha hecho un llama para que yo tuviera el suyo). Después le he dicho que mi coche estaba fuera (¿?) y aunque se ha empeñado en acompañarme para llevarme las cajas, le he convencido para que no lo haga porque tenía mi coche ahí al lado. Ni siquiera sé si se puede aparcar en la calle del Ikea.

Ahora que ya estoy en casa sigo sin creérmelo. Nunca me había pasado nada así en toda mi vida. Tengo mariposillas en el estómago…


Una personalidad maravillosa

Mariona se pasó toda la semana intentando convencerme para ir ella y yo a probar una discoteca nueva de las que nos ha lllegado por diferentes lados que es un antro que está muy bien, y que gusta a todo tipo de gente. Me costó, sobretodo después de pasarme desde las doce hasta las cinco echada al sol, solo parando para ir al baño y comer algo. Algo (zanahorias) que ayudó al sol a quemarme, puesto que aunque me puse protección, me quedé dormida, así que tenía parte del pecho y estómago y parte de la espalda rojita cual alemán en Mallorca.

Aun así, como ya le dije a Mariona que me iba con ella, me embadurné de crema de cabeza a los pies después de un baño reparador, me escogí lo más fashionable que tenía en el armario y me vestí.

Primero fuimos a cenar y a tomar un bar de copas al bar de cocktails al que últimamente vamos tanto que solo vernos aparecer por la puerta ya nos están sirviendo nuestros appletinis. En ese rato nos lo pasamos genial, conocimos a un grupo de chicas majísimas, nos vimos con un par de amigas con las que habíamos quedado ahí e hicimos tiempo hasta que fue una hora adecuada para irnos a la discoteca.

Mariona siempre entra gratis en todas partes. Supongo que se debe a que , a parte de estar muy buena, tiene una personalidad arrolladora, y no tiene nada de vergüenza. Va directa a los porteros, les planta dos besos y, sin soltarme de la mano, se mete dentro mientras le manda recuerdos a sus novias. Así nos ahorramos una pasta. Dentro se camela a algún que otro camarero y bebemos gratis la mayor parte de la noche. Siempre dice que yo podría hacer lo mismo, al menos con el aspecto físico… Pero mira, es que me parece de un jeta impresionante y se me cae la cara de vergüenza. Supongo que eso es fruto de tener una personalidad maravillosa.

Tener una personalidad maravillosa es lo peor que te puede pasar. Eso y tener un pelo bonito. O ser maja. Lo peor que te puede pasar en una conversación entre hombres es esto:

- Bueno Juan, ¿qué tal Claudia?

- Majísima, muy maja, sí señor - contesta Juan.

- ¿Qué tal es?

- Pues mira, tiene una personalidad maravillosa.

- Pero ¿está buena o qué?

- Bueno… Tiene un pelo precioso.

Por suerte, aunque no me puedo quejar de mi pelo, no estoy dentro de esa categoría de chicas. Aun así, no me puedo quitar el lastre de tener una personalidad maravillosa. Siempre estoy atenta a todo el mundo, cuidándoles, haciendo que nunca falle ningún detalle, haciendo favores a todo quisqui y mordiéndome la lengua cuando alguien no me los hace a mí. No solo eso sino que soy la hermanita perfecta. En el colegio siempre me pasaba que la más zorrilla se llevaba al chico que me gustaba mientras que éste me contaba a mí sus penas y hasta dónde le metía la lengua. A mí siempre me ha faltado ese puntito de maldad, de ironía o de malicia, como quiera que se pueda llamar.

Lo peor es tener que darle la razón a mi madre, que siempre me decía que, de buena, tonta. Por eso, el sábado, cuando estábamos en la discoteca Mar y yo, vi a un chico muy guapo que estaba mirando hacia nosotras. Pensé: humm, con ese no me importaría. Mariona también se dio cuenta, y le lanzó una de esas sonrisas que solo ella sabe poner que significa: Me lo trago todo. Hasta ese momento, el chico nos estaba mirando a las dos. Hasta ese momento.

Al cabo de cinco minutos me metí en un taxi y me fui para casa. Mariona ya estaba lo bastante bien acompañada.

 


Oficialmente…

… ya es temporada de playa!

me voy a tomar el sol!


Nueva clienta

Tal como decía el otro día, ayer vino la madre de Héctor a la tienda para hacer una entrevista e informarse un poco más sobre nuestros servicios. Resulta que hace poco ha hecho una dieta súper agresiva y además una lipo, con lo que ha perdido cerca de 40 kg, lo que quiere decir que tiene que renovar su vestuario entero. ¿Eso qué significa? Significa, sobretodo, dinero.

Dinero gastado en una decena de tiendas bien escogidas de toda la ciudad e incluso, si se pone caprichosa, podemos hacer algún viaje a la capital para buscar las tiendas más selectas. Es algo que está pensándose seriamente, así que es bastante probable que una mañana cojamos el Ave y nos plantemos en la tienda de Manolo Blahnik, para volver de nuevo en Ave por la tarde cargadas de bolsas. Espero que salga adelante porque realmente es algo que me hace una ilusión tremenda. ¡Nunca he cogido un Ave!

Tambíen he comprendido de dónde le ha salido a Héctor ser tan charlatán. Su madre es exactamente igual, es muy difícil meter baza en la conversación. Te pregunta algo y, cuando estás intentando contestarle, enseguida te corta y te pregunta otra cosa. Vamos, de esas personas que mientras tú les contestas están pensando en lo segundo que preguntarte, pero sin hacer un esfuerzo por escuchar. Aun así la verdad es que la señora me ha caído estupendamente, es muy maja y muy campechana.

Hemos quedado por fin para la semana que viene para hacer el primer rastreo. Tenemos ya unas cuantas tiendas en mente que hemos apalabrado visitar, pero aun así este fin de semana voy a darme una vueltecita por las zonas caras, a ver si han abierto algo de lo que yo no me haya enterado o bien que en alguna tienda multimarca hayan traído algo nuevo.

Por otro lado, el asunto con la peluquería es posible que marche adelante. Los peluqueros tienen contactos, y ellos saben cuando alguien tiene una boda, una comunión o un evento importante… Así que ellos me mandarían a mí clientes y yo se los mandaría a ellos. Evidentemente en el cliente está la última palabra.

Cómo me gusta mi trabajo.


Mejor sola que mal acompañada

El sábado por la mañana Mariona y yo decidimos ir de compras. En realidad era ella la que quería comprarse algo y me pidió mi ayuda. ¿debería cobrarle? ;)

Cogimos su flamante coche, que no tiene mucho más de un mes, y nos fuimos por el centro. Aparcamos en un párking cerca de la catedral y ahí nos pusimos a andar sin parar por las callejuelas de mi barrio favorito. Es lo que tiene que la niña tenga una cuenta tan abultada como el paquete de Rocco Siffredi.

Después de tres horas comprando sin parar cogimos de nuevo el coche porque como recompensa a mi sabio consejo me invitaba a comer. La sorpresa fue cuando, mientras esperábamos al primer plato, vi entrar a mi clienta favorita con la familia.  La sorpresa que se llevó fue mayúscula, me dio un inmenso abrazo y finalmente me pidió que cuando llegáramos al café nos sentáramos con ellos.

Cuando llegó el café, Mariona se tomó su postre y se largó para dejarme a mí sola ante el peligro. El peligro era mi querida clienta, su marido, una pareja de amigos y los hijos de éstos, una niña de doce años, otra de unos 20 o así y el único hombre, que debía de ser un poco más mayor que yo.

Estuvieron preguntándome qué tal era mi trabajo, si me gustaba, qué hacía, etc. Las niñas aprovecharon para preguntarme qué debían ponerse en según qué situaciones, y el chico, Héctor, aprovechó para comerse mi escote con la mirada. Como veis, todo era muy agradable excepto Héctor, que se empeñó más tarde en llevarme a casa. Después de tres negativas - me dieron ganas de emular al anuncio y decir: “qué parte del No no entendés”- y la sonrisa picarona de mi clienta, dije que sí. Lo bueno es que me conseguí una clienta nueva -la amiga de mi clienta y madre de Héctor- que vendrá mañana a verme.

Por suerte, al ser sábado, la ciudad no estaba demasiado llena de coches así que llegamos a mi casa en unos veinte minutos. Durante el trayecto Héctor, que parece que le encanta escuchar su propia voz, me contó que era auditor en una empresa bastante conocida en Madrid y que había venido a la ciudad solo este fin de semana a ver a sus padres. Es soltero, juega a pádel, tiene fundas en los dientes y ha iniciado una cruzada en contra del tabaco. Cuando llegó a ese punto directamente desconecté y los siguientes diez minutos que pasamos en el coche me dediqué a observar cómo iba vestida la gente que nos íbamos cruzando. Iba diciendo que sí cuando cogía aire para seguir hablando.

Al dejarme en casa me comentó que no tenía ningún plan esa noche y que si me apetecía ir a cenar o a tomar algo. Desgraciadamente, le dije, tenía un cumpleaños así que lo sentía mucho pero tendría que dejarlo para otro fin de semana, pero que muchas gracias. Nos despedimos con dos besos y se fue.

Por la noche, con el pijama más suave que tengo puesto y tomándome de postre un crêppe de chocolate mientras veía Enturage, pensé dos cosas:

1. No me extraña que Héctor esté soltero, porque era capaz de ponerme de los nervios en menos de diez minutos y parece de esas personas que lo que más le pone es escucharse a sí mismos.

2. Tampoco estoy tan desesperada. Quiero decir, si realmente estuviera desesperada de verdad el sábado, en vez de quedarme tranquilamente y calentita en casa por la noche, hubiera ido con él a tomarme una copa. Pero realmente preferí estar sola que mal acompañada, así que veo que mi soltería no cae sobre mí como una losa, sino que más bien es una pequeña molestia.

¿Estaré haciéndome adulta?


Hobbies

Estos dos últimos días he estado un poco pachuchilla con un pseudo-gripazo que viene con el sol y se ha ido con la lluvia. Hoy por fin no he tenido fiebre así que me he venido a trabajar, claro que con un chubasquero y la nariz roja y pelada por los kleenex.

Martes y miércoles los he dedicado a ver películas, series que tenía atrasadas pero que ya se han “pausado” por la huelga de guionistas, limpiar la casa cuando la fiebre me ha dado tregua y cocinar.

He descubierto que cocinar me relaja. Me relaja muchísimo y además me lo paso fenomenal. Supongo que se debe a que siempre me ha gustado trabajar con las manos, hacer manualidades, etc, pero nunca he encontrado ninguna manualidad que realmente me guste como para ser algo que me dure durante más de un mes.

Le voy a dar una oportunidad a la cocina. ¿Por qué? Porque durante dos días he llenado el congelador -que no es muy grande- y he tenido que llamar a mi hermano para que venga a llevarse dos pasteles que he hecho y que no quiero tener a mi alcance, que se acerca el verano. Y me lo he pasado genial. Incluso teniendo fiebre he estado ahí dale que te dale con las ollas y las sartenes en vez de estar en la cama, que es lo que tendría que haber hecho.

Así que he pensado que me voy a apuntar a clases de cocina. Sé que en mi ciudad hay un restaurante creativo bastante caro donde imparten clases de cocina pero solo de postres, y eso no sé yo si me interesa, así que voy a tener que buscar por ahí. Creo que puede ser bastante interesante aprender a cocinar y de paso tener así un as en la manga cada vez que tenga que invitar a alguien a cenar a casa.

Por lo demás, la incorporación hoy al trabajo puede ser interesante. Dentro de un rato tengo una entrevista con la RR.PP y el director de personal de una peluquería muy “in”. Quiero ofrecerle un servicio “premium” para sus mejores clientes. Si sale os lo comento. Cruzad los dedos.


Fracaso

Yo no sé por qué me empeño en creer que aparecerá mi príncipe azul en cuanto gire la esquina o me vaya a pedir una copa en un bar, como en las pelis. Si hiciera caso a Sex and The City, conseguir un hombre aunque sea para tomar una copa sería lo más fácil del mundo. Eso sí, conseguir un hombre que sea un mínimo interesante sí que es jodido.

El viernes por la noche fue tranquilo ya que vino Johan con Cris, la peque, a cenar a casa. Mi abanico culinario es bastante limitado pero hace años una amiga peruana me enseñó a hacer el arroz como lo hacen ahí, que queda suelto y riquísimo hasta el día siguiente, así que no me compliqué demasiado. La cena estuvo bien, riéndonos con la niña y hablando del cole y de sus amigos, y cuando por fin se fue al sofá a ver una peli para acabar quedándose dormida, ya pudimos hablar mi hermano y yo tranquilamente.

Últimamente no le veo demasiado contento con mi cuñada. Por lo que me contó las cosas no van demasiado bien. No me extraña. Nunca he entendido qué hace Johan casado con esa arpía, pero nunca le dije nada puesto que no es asunto mío. Ya le comenté que lo apoyaré en lo que decida, pero que si tiene que tomar una decisión dura, que por favor luche por la niña.

El sábado en cambio salí con Mariona y las demás niñas, un grupito de seis que hemos ido formando desde el colegio hasta el trabajo pasando por la universidad. Primero fuimos a cenar a un sitio tiradillo porque todas somos unas caprichosas y a mediados de mes ya nos hemos fundido media tarjeta. Después nos movimos hasta un bar que me encanta, muy tranquilo y que sirven unos cocktails buenísimos, sobretodo los Appletinis.

Un appletini tras otro y el bar se empezó a llenar. En ese momento Mariona empezó a hacer un scáner del local para buscar posibles pretendientes o ganado, como lo llama ella. La verdad es que el panorama inicial no fue muy alentador: los pocos hombres que habían, o eran mucho mayores o estaban acompañados.

Pero lo peor no era eso, sino el nudo que tenía en el estómago. Realmente creía que el sábado podría haber conocido a un hombre que se mostrara encantador conmigo, me invitara a una copa, me llevara a pasear por algún lugar bonito de la ciudad y que más tarde me llevaría a casa, solo pidiéndome el número de teléfono para llamarme el domingo e invitarme a tomar un café para conocernos mejor. Sí, así de infantil y estúpida estaba yo el sábado.

A medida que iban pasando los minutos y los appletinis me iba dando cuenta de que salir con la intención desesperada de conocer a alguien era lo peor que podía hacer, así que poco a poco me iba chafando. Por fin, hora y media después y con 30€ gastados en cocktails, me fui dando tumbos a mi casa en taxi.

Y aquí estoy. En lunes, 60€ más pobre, desilusionada y solterísima. ¿Dónde se esconderán los príncipes azules? 


Paseo

Ayer finalmente salió el sol por la tarde, y me pareció que sería tirar el tiempo no aprovechar para ir a dar un paseo.

Cuando ando es el único momento en que de verdad pienso. Como ya sé que es mi momento de introspección ni siquiera me pongo música porque sino no me concentro. Y de vez en cuando necesito concentrarme, hacer un repaso de mi vida pasada y futura.

Escogí mi barrio favorito. Está llenoa de tiendas caras y de nuevos diseñadores, así como miles de restaurantes a la última y de las comidas más dispares. Así pensaba y de paso me hacía una pequeña lista mental sobre qué sitios ir o llevar a mis clientes.

Debo decir que el paseo me sentó fenomenal. Por un lado me desentumeció un poco el cuerpo, y por el otro me ayudó a ponerme unas metas concretas para los próximos días.

Laboralmente hablando, no puedo quejarme. Estoy consiguiendo entrevistas con algunas empresas, de las cuales una ha salido para adelante y a finales de este mes tengo una reunión con personal. Por otro lado he descubierto que en el trato personal soy buena, así que no me puedo quejar.

Familiarmente, la cosa está… En Stand By. Desde la cena mi madre me va llamando para decirme estupideces como que se ha comprado un bolso y que mi hermana se va a Milán. Mi padre en cambio me está diciendo que vaya este fin de semana a comer con él al club. Supongo que iré, pero reconozco que me da mucha pereza. De mi hermana no sé nada directamente, y con mi hermano he quedado que él y la niña vendrían esta noche a cenar a casa. Mi cuñada, como es imbécil, se queda en la suya. Luego que no me diga que no hago esfuerzos por llevarnos bien.

En cuanto a las amistades no me puedo quejar. He llamado antes de Mariona para decirle que este fin de semana quería ir a tomar una copa y Anna ya me ha mandado un sms diciéndome que nos veíamos este sábado. Alucino con Mariona, no sé cómo no trabaja de relaciones públicas.

Mi nuevo no-objetivo/objetivo es conseguir pareja. O sea, no es que vaya a tirarme de los pelos si no tengo un interesante abanico masculino en mis manos, pero bueno, si se me presenta la oportunidad tampoco la voy a dejar escapar. Siempre he pensado que los hombres son como las monedas: las que más alegrías te dan son las que te encuentras. No voy a ir abuscarlo porque la desesperación es el peor traje que puedes llevar cuando quieres encontrar pareja. De hecho tengo comprobadísimo que cuando estás con pareja ligas más que cuando estás soltera, y creo que se debe a que tu desesperación y tu sonrisa de: “éntrame, soy soltera” espanta hasta al más valiente. E incluso al más desesperado.

A ver qué pasa este fin de semana.


Sexo

Ayer el mensaje de Rodri me dejó más tocada de lo que realmente me atrevo a admitir.

La verdad es que no esperaba recibir un mensaje suyo, y lo que es peor, no entiendo por qué ha tenido que enviármelo. No sé qué es lo que pretende, aparte de dejarme más tocada de lo que ya me tenía. Esto ha hecho que me pasara toda la tarde de ayer y toda la mañana de hoy (se ha caído la cita de la peluquería) comiéndome la cabeza para darle una explicación plausible. Lo primero que se me ocurrió es que me está tomando el pelo. En ese caso es que es un auténtico cabrón, porque después de dejarme por Alejandra encima quiere hacerme tener ilusión con él. Lo segundo que se me ocurrió gracias a mi disparatado ego era que quizá se arrepentía de haberme dejado. Lo tercero fue que me tiene mucho cariño y que se arrepiente de haber hecho las cosas mal, y que después de una amistad tan larga y bonita, es una pena acabar tan mal.

Con esto último es con lo que me quedé. Ahora es un hombre que ha sentado la cabeza y que va a casarse el año que viene con una chica guapísima y encima encantadora, con un sex-appeal que hasta yo tendría un affair con ella, así que la fantasía número dos se puede desechar. En cuanto a la fantasía número uno sería pensar que es un auténtico cabrón, y a parte de lo que me hizo no hay más evidencias de ello. Y para hacerme lo que me hizo no hace falta ser un cabrón, sino un niño que no tiene las cosas claras y que desgraciadamente se fue a enamorar de otra que es mucho mejor que yo. De modo que lo último es lo más lógico y racional, así que hace unos minutos he decidido mandarle un mensaje. Sí, un día tarde. Me he disculpado por la tardanza con una excusa un poco mala y le he dicho que yo también me alegré mucho de verle y que seguro que nos veremos. El día de la boda. Aunque esto último no se lo puse. Pero no estoy mintiendo.

Pero todo esto no es lo único que he pensado. Llevo dos años sin salir con nadie. Al principio era fácil. Todavía tenía el corazón roto así que no quería saber nada de hombres. Esta fobia me duró acerca de un año. Un año rechazando invitaciones de hombres que si ahora los tuviera aquí me tiraría a sus cuellos. Y he perdido esas oportunidades. No es que ahora esté mucho peor que hace dos años, pero de los 23 a los 25 he perdido cierta frescura propia de la edad que ya no voy a volver a recuperar, ni con uno de los liftings de mi madre. Me estoy haciendo mayor y, aunque no estoy mal, es más complicado.

Ya conozco a todos los amigos de mis amigos porque durante el primer año todo el mundo se empeñó en que conociera gente. Durante este año fui arisca, borde y estúpida con la gran mayoría de hombres que me presentaron, así que ya he quedado como una imbécil delante de los solteros que conocía. De esos, después de dos años, seguramente la mitad ya estén emparejados, así que solo me queda la otra mitad, que si después de tanto tiempo no está con pareja será porque son insoportables o tienen miedo al compromiso.

Echo de menos las escenas románticas que antes poblaban mi vida. No hay más paseos cogidos de la mano mirando la puesta de sol, o una cena romántica en la playa. Nada.

Y también está el sexo. A este paso voy a volver a ser virgen. Dos años ya sin acostarme con nadie, y mi cuerpo me está pidiendo a gritos un poco de fiesta. Pero soy una romántica empedernida y hasta ahora no he querido sexo sin nada más. Es más, siempre he pensado que para acostarse con alguien tiene que haber sentimientos de por medio, un poco de tiempo… Mariona siempre me dice que soy una histérica y que me líe con alguien que esté bueno y tenga un buen polvo, palabras textuales.

Y últimamente parece que mi cuerpo me pide que sea un poquito más textual.