Hoy estoy sola en la ofi-tienda. He cerrado la puerta con llave, he puesto la música a toda hostia y me he traído el teléfono a mi mesa para atenderlo.

9.40 A.M.

Ring, Riiiinnng!!

- NombreEmpresa, Buenos días.

- Hola buenos días. Soy la secretaria de la señora Maleducada. ¿Está la Jefa?

- Pues no, me temo que no ha venido todavía. ¿Quiere que le deje una nota?

- No… – le tiembla la voz- da igual. ¿Sabe cuándo llegará?

- Pues es posible que esté fuera toda la mañana…

- Bien, entonces llamaré un poquito más tarde.

 

10.20 A.M.

Ring, Riiiinnng!!

- NombreEmpresa, Buenos días

- Hola, soy la secretaria de la Sra. Maleducada.

- Hola secretaria. Mira, la jefa aun no ha llegado.

- No tienes idea de cuándo va a llegar, ¿no?

- No, me temo que no…

- Vale, pues llamo un poco más tarde.

 

Aquí tomo la iniciativa y llamo a la jefa, para saber cuándo va a venir, y me dice que no va a venir en todo el día, así que me voy a pasar en la ofi tranquila, porque nuestra secre de pelo perfecto y tetas de goma está enferma.

10.45 A.M.

Ring, Riiiinnng!!

- NombreEmpresa, buenos días.

- Hola - visiblemente nerviosa-, soy yo otra vez. ¿Sabes algo?

- Acabo de hablar con ella. No va a venir en todo el día.

- No, nonono, no me puede hacer esto. La Srta. Maleducada necesita hablar con ella ahora mismo.

- Lo siento secretaria, pero es lo que hay. Tiene hoy una reunión muy importante. Si quieres hablo yo misma con tu jefa y se lo digo. A ver si yo la puedo ayudar.

- ¿Sí? -noto alivio en su voz- ¿no te importaría?

- Claro que no. Pásamela. 

- ¿me das tu nombre?

- Claudia.  

ni ninoninonaaaaaiiii ninoninonaaaiii ni no ni no niiiiiiiiiiiii ni no ni no naaaaaiiii (<– Eso es un tono de espera)

- ¿Se puede saber qué es tan importante para que la Jefa no pueda hablar conmigo? – me grita la Sra. Maleducada a través el auricular.

- ¿Perdone? – Era más un ¿perdone? de sorpresa que no de pregunta, puesto que lo he entendido a la primera… Pero esos malos modos, gritando y en modo gilipollas, me sorprenden en alguien de su “categoría”.

- Pregunto que qué es tan importante como para que no pueda hablar con ella, joder.

- Mire, Sra. Maleducada, me temo que la Sra. Jefa no está en estos momentos y no va a poder hablar con ella en todo el día. Quizá pueda ayudarle yo.

- Yo no hablo con secretarias.

- No soy una secretaria, y aunque lo fuera, debería tratarme con un poco más de educación.

- Niña, no seas insolente.

- Si me disculpa, la insolente está siendo usted. Le dejaré nota a la Jefa de que ha llamado. Buenos días.

Y le he colgado. Que le den. Puta arpía maleducada y grimosa. Solo lo siento por su secretaria, que la tendrá que aguantar todos los días.