¿Qué me pongo?



De vuelta

Son las siete y viente. Acabo de llegar a casa. Tengo que ducharme, vestirme e irme a trabajar dentro de una hora. Pero antes, os cuento mi noche.

Finalmente, como os dije, fui a buscar sushi y me fui para su casa, aunque mucho más tarde de lo esperado porque soy una lenta y me entretuve demasiado. Cuando me abrió la puerta lo vi realmente nervioso por tenerme en su casa. La verdad es que tiene un piso muy ordenado (él ya me dijo que era extremadamente maníatico con el orden), con la lámpara que le aconsejé comprar en un sitio perfecto. Tiene bastante gusto. Como mi piso, el suyo es pequeño y está decorado con Ikea, y nuestro estilo es bastante similar. Vamos, un punto más.

Me enseñó todo el piso y enseguida me puse manos a la obra. Me fui a la cocina-comedor, preparé la mesa, hice los crêppres con los que alucinó notablemente (de hecho, dijo: ¿También sabes hacer crêppes? ¡Eres perfecta!), saqué la nutella y lo dejé todo preparado para sentarnos a cenar. Después me saqué el delantal (iba monísima, y no pensaba mancharme), le dije que se sentara y que dejara que yo le sirviera, como si estuviéramos en un restaurante. La verdad es que fue divertido.

La cena estuvo perfecta, le encantó el Sushi que le traje y me hizo darle la dirección del restaurante de donde lo había sacado. Al principio se creyó que lo había hecho yo, y le mantuve la broma un par de minutos. Pero oye, para estas cosas soy fatal y enseguida se me vio el plumero. Y tiene una risa tan bonita…

Cuando acabamos de cenar, recogimos todo entre los dos aunque él no quería que le ayudara, pero me han educado bien. Nos sentamos en el sofá y nos pusimos a hablar del Internado, que ambos estábamos deseosos por ver. El capítulo estuvo bien, y me dio alguna que otra excusa para tirarme encima de él. La verdad es que más descarado no pudo ser. Primero en el sofá, manteniendo una distancia prudencial mientras nos tomábamos una copa de vino. A medida que la copa se iba apurando nos íbamos acercando, primero inconscientemente, y luego más, pero esta vez del todo consciente. Tan consciente que, en una de esas que fui al baño, al volver me senté tan cerca que no pasaba ni una hoja entre nosotros.

Al acabar el capítulo volvimos a ponernos a charlar sobre él, con más vino. Ahora que lo pienso, con razón me duele la cabeza ahora. Creo que nos cascamos una botella y media entre los dos. Pero fue bueno, porque me sacó los nervios que tenía en el estómago. Eso sí, hubo un momento crítico en el que pensé que tendría que llamar un taxi e irme a casa porque no pasaría nada de nada. Y justo en ese momento, mientras me reía por fuera pero me cagaba en todo por dentro, me besó. Tan bonito, tan suave pero tan pasional a la vez…

Y bueno. Me demostró tres veces que no es gay. 


Comentarios

  1. 1 Laura nos dice:

    Bueno, suena a muy buena noche!

    Publicado 2 weeks ago
  2. 2 Claudia nos dice:

    Ha sido una noche genial! :)

    Publicado 2 weeks ago
  3. 3 vito411 nos dice:

    Que grande!!!!, pero el mérito es tuyo eh, te lo curraste muchisimo

    Publicado 2 weeks ago
  4. 4 Jesús Rocha nos dice:

    ¡¡¡Que no es gay, amos no jodas¡¡¡¡¡

    ahora que hago yo…. sniffff

    jjjejejejejejejeejejejeje.

    Bueno…. pues ves…. al final llevabamos razón…aparecen no se buscan……ahroa que cuaje como las natillas.

    magnifiqueich….

    pd:
    aún no se si viste mi poema video…

    ter perdono por lo entretuvida que estuviste ;)

    Publicado 2 weeks ago
  5. 5 cantimplora nos dice:

    ohh de película todo ehh

    Publicado 1 week, 5 days ago
  6. 6 Elizabeth Brown nos dice:

    Jajaja que bueno el final chica! Que way, lo mejor de todo son las cosquillitas del estomago cuando pasa algo. y ese primer beso… ui ese siempre se recuerda…

    Publicado 1 week, 4 days ago

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