Madre mía. Aun no estoy demasiado segura de dónde me he metido. ¡Mi jefa está loca! No lo puedo creer, es una estrambótica de mucho cuidado. El día que me hicieron la entrevista no me la hizo ella sino su ayudante, una chica muy maja y muy simpática, que me habló maravillas del trabajo y de su jefa… Pero creo que estaba exagerando.

La jefa mide poco más de 1′60, es delgada, delgadísima de hecho, de unos 45-50 años, con el pelo amarillo pollo y unas gafas rojas que llaman tanto la atención como un grano en medio de la nariz. ¡Y yo que iba preocupada por cómo iría vestida y me la encuentro toda de colorines, con sus gafas de pasta ancha como bandera!

No sé qué pretende hacer esta mujer con esas pintas en un estudio como este. Ayer pude comprobar que tienen una extensa cartera de clientes, pero esa cartera la consiguió la chica que estaba en mi puesto antes que yo. No me extraña. No dejaría mi estilismo a la Jefa por nada del mundo. Primero porque al parecer tiene la extraña idea de que el rojo y el naranja combinan bien, y por eso se pone unos pantalones naranja butano con un jersey a juego con sus gafas. De verdad que las gafas no serían feas, pero en una cara tan pequeña y redonda con ese pelo tan rubio quedan como una patada en la boca del estómago. Y los zapatos… Menos mal que al menos eran negros. Y lo voy a dejar ahí, porque tampoco quiero hacer leña del árbol caído.

Nada más llegar me saludó la ayudanta de la Jefa, la chica simpática. Ella sí que tiene un estilo muy acertado, muy casual. Da una buena imagen, sobretodo porque tiene el pelo perfecto que envidio totalmente. Largo y liso, con un brillo perfecto, las puntas totalmente sanas y el flequillo recto a la moda. Estaba sentada en mi esplénida, moderna y preciosa mesa mirándole la cabellera y soñando con hacerme una peluca con ella. Pero luego te sonríe tan dulcemente con esos dientes perfectos fruto de la ortodoncia y ya se te quitan todas las ganas homocidas. Al menos a mí.

Tanto hoy como ayer hemos hecho más bien poco porque en este ciudad todo el mundo anda de vacaciones. Mi trabajo va a ser llevar la cartera de la antigua chica e intentar captar clientes nuevos (¿?). Esto último… tengo una ligera idea de cómo hacerlo, pero ya digo… una ligera, ligerísima idea.

Gracias por los comentarios de apoyo que he recibido, la verdad es que creo que lo necesito, ya sea por la estúpida de mi madre como por el trabajo, puesto que la jefa apunta maneras. Perdón que no salieran (los comentarios) en el momento, al parecer tengo que hacer algo con la moderación…