Mañana es mi primer día de trabajo y estoy un pelín histérica, lo reconozco.  Me he pasado toda la tarde delante del armario decidiendo qué me voy a poner. Y eso que voy a trabajar diciéndole a la gente qué debe ponerse.

Me da miedo ir demasiado bien vestida, o sea, demasiado formal para el primer día y que se hagan una idea equivocada de mí. O peor, podría pasarme al contrario. Bueno, siendo sinceros, al contrario es prácticamente imposible.

Menos mal que lo único que me queda es la ropa que me tengo que poner. Todo lo demás está listo: Peluquería, manicura, maquillaje… Tengo que cambiar de peluquería porque simplemente me hicieron un baño de color y un tratamiento regenerador y me cobraron 100€. Lo iban a poner en la cuenta de mi madre, pero ahora que empiezo a trabajar lo último que tendría que hacer sería pedir dinero, ¿no? Así que me gasté lo último que me quedaba en la tarjeta para eso y tuve que poner a cuenta de mi madre otros productos que necesitaba, como laca de uñas y una nueva sombra de ojos, elegante pero impactante, de un color bisón precioso de Bobby Brown. Me encanta esta marca de maquillaje, tienen cosas ideales.

Eso sí, el tema de la manicura… No es mi fuerte. Encima estaba yo ya toda puesta y se me ha ocurrido hacerme los pies, y la verdad es que no sé mucho para qué, si voy a ir con zapato cerrado. Pero como soy previsora he pensado que algún día es posible que vaya con un Peep Toe, así que mis pies tienen que estar perfectos. Pero claro, estarían perfectos si me los hiciera una pedicura.

Por eso digo que estoy hecha para que me sirvan. No he dado ni una. De verdad que he intentado seguir todos los pasos que siguen en el salón de belleza pero, entre otras cosas, creo que me he pasado demasiado tiempo con los pies metidos dentro del agua. Total, ahora parecen los pies de una vieja con parkinson, porque la laca de uñas está en todas partes menos en las uñas.

Las manos están un pelín mejor. Me he hecho la manicura francesa, que es un clásico. Lástima que mi pulso haga que las líneas blancas sean montañas rusas. En fin, a quién quiero engañar… Voy a coger el quitaesmalte que con este picasso en las manos no voy a llegar a ninguna parte.